dilluns, 8 de novembre de 2010

Un pais curioso. Noviembre del 2010, aun en Sudafrica





Sudafrica, un paraiso relativo.

El tiempo ha pasado rápido, tanto que no nos damos cuenta de como corre,.. solo lo percibimos en la ausencia de aventuras que nos hagan sentir mas vivos.

Unas horas después de que publicáramos el último blog, en el mes de octubre, el Barto tomaba un avión destino a ese lugar donde se dice que pertenecemos y que nos hace sentir bien, al menos pensar que venimos de algún sitio en concreto. El que haya viajado se puede imaginar lo que puede suponer regresar a casa después de tanto tiempo, aunque continuamente uno eche de menos a los suyos. Se crea una contradicción interior que cada uno experimenta de manera diferente,.. Hay aterrizajes suaves, otros forzosos.
Es muy difícil volver a llenar ese hueco raro e hasta tan hace poco inexistente,.. y que solo parece haber un camino para satisfacerlo. Salir en búsqueda de nuevas aventuras, y como decía Richard Burton “librarse de los grilletes de la costumbre, del peso de la rutina, de la capa de muchas preocupaciones y a esclavitud del hogar para que el hombre se sienta nuevamente feliz”. De seguro que no todos tenemos las mismas necesidades que Burton y menos mal. Otros compartimos su sentimiento, aunque de manera modesta si comparamos la vida que llevo este gran explorador del siglo diecinueve.

Después de unos pocos más de 365 días es el momento de las despedidas. El Barto, después de largas cavilaciones y los consecuentes problemas económicos después de un viaje de un año, decide regresase a casa. Se vuelve a tambalear la fragon con la decisión, pero Sofí y yo queremos un poco más de esta África que nos ha acogido en sus brazos y decidimos recorrer un poco más Sudáfrica con expectativas de ir hasta Mozambique.

Así pues Fragonafrica vuelve a quedar coja con la ida del Barto. Estos últimos doce meses de viaje intenso crean un tipo de relación extraña. No es fácil explicar la sensación de pasar tanto tiempo con la misma persona. Esas 24 horas que tiene el día metidos en la furgoneta. Compartiéndolo todo y aprendiendo, cada uno a su manera, la tarea de empatizar y tolerar. Si hubiéramos tenido la idea de poner un par de cámaras dentro de la furgoneta, seguramente hoy en día estaríamos triunfando en Tv5, saldríamos en las portadas de las revistas del corazón y quizás estaríamos pensando en grabar un disco. Lo que si me queda claro es que no si la furgo se ha quedado coja pero a mi es como si me hubieran cortado una pierna después de tanto tiempo juntos. La vida es una caja de sorpresas.

A la salida del avión de Barto, ahí nos quedamos Sofia y yo, cara a cara y con el motor que se sobre calienta, en la puerta del aeropuerto. Así que mientras me dedico a echarle agua al depósito se acerca un tipo curioseando si tenemos algún problema. Después de una charla interesante, larga e intensa acaba aconsejándonos un mecánico en Somerset West, a unos 30 km de Cape Town. Le llama por teléfono y quedamos en que mañana a primera hora estaremos allí. Y de paso nos dan algunos consejos. Al sobre calentarse el motor perdemos el agua del sistema de refrigeración muy rápido y tenemos que ir parando para ir rellenando con agua, a veces cada 5 km. Sobretodo nos advierten que tengamos el cuidado de parar lejos de los townships porque a veces, “en teoría” y según ellos, se producen ataques violentos gratuitos, solo por el simple hecho de ser blancos. Por si es el caso, intentaremos hacerles caso.
Los townShips son barrios de negros separados de la ciudad donde normalmente viven miles de personas abarrotadas en pequeñas casas de madera y hojalata. Me imagino que no muy diferente a una favela brasileña o a un barrio pobre de las afueras de Lima. La mayoría fueron creados durante la época del apartheid donde gran parte de las personas que vivían trabajaban para los blancos de la ciudad, y que tenían una hora de toque de queda para salir de la zona blanca y volver a sus suburbios. Incluso los townships estaban separados según la raza de quienes los poblaban. Había una clasificación racial extrema incluso hacia ellos y les estaba prohibido entremezclarse. 

Poca cosa sabíamos del apartheid, pero después de recorrer algunos museos y leer algunos libros, uno se queda paralizado de ver hasta que extremos llega el ser humano. Lo que si se percibe es que aun y que el apartheid fue abolido y el gobierno esta en manos de los negros desde las elecciones del 1994, cuando Nelson Mandela fue elegido como primer presidente negro del país, el ambiente sigue tenso. Tan es así que muchos blancos emigraron en busca de nuevos horizontes como Australia, con una cultura muy parecida,.. y supongo que mas blanca.

 

Con Mandela se decidió hacer un borrón y cuenta nueva, con una petición de no rencor hacia la población blanca, a imaginar para que los inversionistas no se fueran del país de la noche a la mañana con todo su capital e infraestructura y hundieran la economía del país. No todo lo que hicieran los blancos fue tan malo y desde luego había cosas mas que aprovechables. En cambio nos ha llegado la información en boca de algún sudafricano blanco de que tras el 94 más de 2000 granjeros fueron asesinados. No sabemos tanto como para hablar más del tema, quizás el rencor pueda llegar más allá de la lógica y desde luego olvidar puede no ser fácil tras un pasado que para muchos debió de ser una autentica tortura.

En Somerset West encontramos un buen tipo en el taller que nos quita el termostato que está roto y que es lo que provoca el sobrecalentamiento de la J5. De momento nos quitamos un peso de encima porque pensamos que era la bomba del agua y que hubiera sido más difícil de reparar y aunque no nos hace mucha gracia ir sin termostato, seguimos sus consejos de que no pasa nada de ir sin tal cacharro, y que es lo mas normal del mundo.. Creo que quiso decir lo mas normal de África!!


Volvemos a Cape Town donde visitamos a una pareja que habíamos conocido en África del Oeste, Amos y Jaye. Nos quedamos una semanita como verdaderos reyes en su casa, aprovechando para subir la famosa montaña que vigila la Fals Bay, la mítica Table Mountain,  

visitar algunos museos interesantes de la ciudad, e ir a bonitos lugares para alucinar avistando ballenas a tan solo unos pocos cientos metros de las rocas, como en Hermanus. Se han portado como unos auténticos anfitriones y nos han ayudado a conocer bien la capital turística del país.

Ciudad el Cabo es una ciudad ubicada en un rincón paradisíaco, siempre bajo la mirada de la Table Mountain y el Devil Peak, con el Cape Point y el Cabo de Buena Esperanza en el horizonte, los puntos mas al sud de la Costa Oeste Africana. Lugares míticos en las leyendas de marineros y puntos geográficos a conquistar para todos viajero romántico o ambicioso de colección. Y por supuesto es una buena ciudad para aprender sobre la historia sudafricana, el apartheid y la esclavitud.

Salimos de nuevo a la carretera, esta vez en búsqueda de sectores de escalada, y así es como llegamos a Montagu, un bonito y tranquilo pueblo sudafricano en el que se respira un ambiente muy diferente al que habíamos conocido hasta el momento. Nos alegramos de encontrar un lugar donde se siente esa tranquilidad y en el que podemos volver a calzarnos los pies de gato después de tanto tiempo.
Con los brazos bien hinchados y contentos de haber machacado un poco el cuerpo seguimos por la solitaria Ruta 62 en búsqueda de mas sectores de escalada. Nos dirigimos a Ousthoorn, famoso en el mundo entero por sus granjas de avestruces. Por todas partes asoman cabezas de avestruces, plumeros de colores fuxias y granjas que permiten al turista cabalgar este enorme ovipero, que curiosamente tiene el ojo mas grande que el cerebro. Como que no nos atrae el fantástico mundo de las avestruces nos alejamos unos kilómetros en busca de la roca.
 En el camino vemos una furgoneta Toyota pintada como una cebra en colores rojo y negro y matriculada en Suiza. Es la primera furgoneta europea que vemos en nuestro viaje africano por lo que sin dudarlo paramos a conocer a estos otros fragonafricanos. Son dos suizos-alemanes, Bruno y Adrian que salieron de casa hace 8 meses con su coche, que aunque furgo es 4x4. Si es que quien sabe, sabe. Ellos han viajado también por la costa Oeste, aunque por diferentes rutas. Charlando nos convencemos entre otras, de nuestra equivocación de cruzar Nigeria por Lagos y el Delta. Otra curiosidad es que el mismo ferry que tomamos nosotros entre Brazzaville y Kinshasa ya no funcionaba, tan solo tres meses después de nuestro triunfal e inolvidable cruce, y no tenia perspectivas de volver a navegar en un tiempo, por lo menos hasta que lo repararan, lo que podrían ser de seguro unos cuantos meses. Así descubrimos también que existía un puente entre los dos Congos a la altura de Matadi, información que ignorábamos por completo, aunque nosotros estábamos forzados a pasar por Kinshasa para pedir, en aquellos tiempos, la casi platónica visa de Angola.

Después de compartir nuestras experiencias decidimos ir a escalar juntos cerca de las Kangoo Caves. No es un lugar inolvidable por su escalada pero si tranquilo y relajado en un pequeño valle rodeado de pequeñas cumbres. Nos despedimos al día siguiente prometiéndonos estar en contacto y volver a encontrarnos en la carretera.
Nosotros volvemos a dirigirnos a la costa, hacia George y Knysna. Nos habían recomendado un par de lugares para escalar que resultan ser privados por lo que continuamos un poco mas hacia el este, al Parque Nacional Tsitsicama. El Parque es uno de los pocos lugares donde aun se puede disfrutar de un bosque autóctono indígena que desemboca en el mar, algunos senderos con puentes colgantes sobre el mar y como no, lugares de acampada, barbacoa, restaurantes, bungalows, bar, y todo tipo de servicios mas adaptados al tipo de cliente que la propia naturaleza que le rodea. Se recomienda no ir en fin de semana!


Una cosa que nos esta aportando nuestra manera de viajar es la hospitalidad de los sudafricanos blancos. Muchos se acercan curiosos al vernos llegar con este vehículo desconocido a sus ojos y nos dan cordiales bienvenidas. Hace unos pocos días salimos a una pista de tierra buscando un lugar para parar y acabamos pidiendo permiso a unos granjeros encargados de una plantación de arboles para dormir en su tierra. Su curiosidad hace que enseguida expliquemos de nuestro viaje y que se les salgan los ojos de la cara cuando les decimos que venimos de España con nuestra furgo. Estos mismos granjeros, después de que llegáramos de dar un paseo, nos estaban esperando para cenar una barbacoa con la familia, y unas cervezas fresquitas. No vaya a ser que se enfaden aceptamos la invitación! Pero lo mejor para nosotros, casi mejor que el pollo a la brasa, es la posibilidad de encontrar respuestas a nuestras preguntas sobre la historia del país, aunque desde luego sean respuestas desde un solo bando y muy personales, pero no dejan de ser muy interesantes.

En Grahamstown volvemos a encontrarnos con la misma hospitalidad blanca aunque esta vez sin barbacoa ni cervezas pero si con te y galletas, y nos prometemos a nosotros mismos intentar buscar mas adelante lugar para dormir donde hayan negros y poder ver así de cerca la otra cara de la moneda.
Salimos hacia el interior, hacia las montanas donde la vida se ve muy diferente. Pequeñas ciudades pobladas íntegramente por negros, y casas rurales redondas con techados de paja le dan a estas tierras Xhosa de nuevo un aroma africano. Acampamos durante un par de días en las montanas de Ford Foryce donde entre lluvia y lluvia disfrutamos de tranquilos senderos en un bosque frondoso.


 Rodeados de paisajes verdes y bonitos bosques avanzamos hacia el pequeño pueblo de Hogsback. Seguimos esperando que aclare el cielo para poder ir a escalar pero parece ser que la lluvia no cesa, y ante nuestra desesperación esta la alegría de sus pobladores que nos explican el largo tiempo de sequía que han vivido los últimos años. No hay mal que por bien no venga y toca esperar, aunque bien acompañados de Nacho, un vasco que trabaja en el albergue que estamos alojados y que hace de nuestra estancia un muy grato recuerdo.

Saliendo de Hogsback reaparecen los problemas que parecía habían desaparecido, y tenemos que parar porque inexplicablemente la aguja de la temperatura del motor esta hiperalta. Al parar la furgo y levantar el capo del motor vemos que el agua sale disparada hacia arriba como un sifón y eso hace que el deposito de agua de refrigeración este completamente vacío. Volvemos a llenarlo pero el agua no deja de salir así que nos planteamos de si llegar a una ciudad grande rellenando cada poco el depósito de agua, o intentar llegar a un lugar mas pequeño, donde a veces son mas fáciles las cosas. Optamos por la segunda aunque el lugar sea algo mas alejado que East London, la ciudad mas cercana y a trompicones llegamos Cintsa, que nunca pensamos que fuera tan pequeño y por lo tanto no fue la decisión correcta.

En Cintsa hay uno de los Backpackers mas cotizados del país. Situado en la ladera de una colina con una infinita playa donde desemboca un pequeño lago con forma de río. Un bonito camping con monos que te roban la comida al despiste y un bar con la absurda manía de invitarte a un chupito si te quitas la camiseta a las ordenes del camarero. (por supuesto que nos las hemos quitado!) El lugar esta regentado por un par de suizos que se enamoraron del lugar y del que nunca mas pudieron escapar, y realmente se les ve felices y orgullosos de su hogar.


Un par de días mas tarde de nuestra llegada a Cintsa, bonito lugar pero no valido para nuestras necesidades, menos ludicas que las ofrecidas, intentamos mover la furgo a un pueblo mas grande con algún taller mecánico, pero definitivamente vimos que era imposible moverse cuando al arrancar se escucho un ruido dudoso y la correa que mueve la bomba del agua dejo de girar. Peter, el gerente, se ofrece a conseguir de inmediato un mecánico que nos ayude y una hora mas tarde llega Dave, hundred per cent boer.

Dave enseguida mete mano al motor y no pone inconveniente alguno en trabajar en un desconocido Peugeot. En una hora mas o menos tiene desmontado la bomba de agua, nos muestra como esta de inservible y se la lleva diciendo que enseguida se va a poner a buscar una igual. La verdad es que nos da bastantes esperanzas de poder arreglar la furgo aunque sabemos que no hay un modelo igual en miles de kilómetros a la redonda.

Al día siguiente nos pide unos 70 euros de fianza porque dice haber encontrado una bomba igual y tiene que pagar un adelanto, pero cuando se la dan resulta no ser la misma. Al cabo de cinco días las cosas no van adelante y Dave decide llevar la bomba directamente a reparar aunque no saben ni cuando ni cuanto puede costar la reparación. Es decir, no nos dan ningún tipo de presupuesto aunque le avisamos que si va a costar una burrada siempre sale mejor que nos envíen una de nueva desde España. Ese mismo día aparecen por el camping los suizos de la furgo y decidimos irnos juntos a pasar unos días a Coffe Bay para desconectar un poco de tanta historia con la furgo.

Coffe Bay es una pequeña zona costera que pertenece a la región del Transkai. Esta actual provincia sudafricana fue algo así como un estado independiente durante el apartheid donde solo vivían negros, y donde reinaba una implacable pobreza que hacia que la gente emigrara cerca de las ciudades en busca de trabajo.

Hoy en dia cerca de  algunas playas se encuentran  albergues para surferos y mochileros, donde nos quedamos unos dias que entre aguacero y aguacero nos ha permitido tirarnos al agua y probar un poco "como" surfear. La cosa no acaba tan bien, porque abren la furgo de los chicos y algun listillo se ha llevado un par de mochilas. Mala suerte !

Volvemos a Cintsa haber que pasa con la furgoneta y la bomba de agua, de la cual el mecanico solo hace que darnos largas. Despues de unos dias nos ponemos bordes y pedimos que nos devuelvan el dinero porque ademas ya esta confirmado que la operacion de mi padre es el 15 de noviembre y debo regresar a casa, eso es España. El mecanico de repente ya tiene la pieza arreglada y pide un precio tres veces mas caro que al principio y por lo tanto el doble de lo que costaria una bomba nueva. No se si una tomadura de pelo o es que se le fue de las manos el presupuesto, pero no estamos dispuestos a pagar. Ante tal respuesta el tipo nos amenaza en quitarnos las ruedas en nuestra ausencia, porque al final conseguimos que nos guarden la furgo alli donde se quedo (que remedio si en realidad no se puede mover), en el camping de Cintsa. Salimos con los chicos suizos que se ofrecen a llevarnos hasta Durban, haciendo  unas rutas por la costa. Es una oportunidad de oro y asi nos quedamos mas cerca de Johanesburgo desde donde volamos el dia doce de este mes, osea, el  viernes,... o sea,.. en cinco dias!
Asi que aqui estamos a la entrada de Durban, a punto de regresar a España, pensando que quizas cuando volvamos la furgo este levitando sobre una montaña de ladrillos y sus ruedas esten reposando en casa del mecanico. Desde luego lo que no  nos pase a nosotros no le pasa a nadie,. y quizas por eso volvemos en enero porque que va a ser  de nuestra vida sin tanta emocion y dolores de cabeza... ! viva el masoquismo !

Asi que a parte de los besos y abrazos incondicionales a todos, y las disculpas por tan largo blog sin demasiadas aventuras, solo puedo decir hasta pronto a muchos de vosotros, que en unos dias estoy en casa para estar con la familia, pero que a mediados de enero volvemos a la aventura fragonafricana, que ojala podamos arreglar la furgo, y podamos conocer un poco mas de Africa.
Un millon de besos y gracias a todos!!!!!!!!!!!!!!!!!






dimecres, 22 de setembre de 2010

Sudáfrica!!!!!!!!!! septiembre 2010

“A nadie se le ha presentado una aventura por invocarla. El que deliberadamente emprende la búsqueda de la aventura no sale sino a recoger cascaras vacías, a menos en efecto que sea un elegido de los dioses y grande entre los héroes como aquel excelentísimo caballero Don Quijote de la Mancha. Nosotros, comunes mortales alma mediocre que no desea sino tomar a malvados gigantes por molinos de viento, recibimos la aventura como ángeles visitantes. Pillan desprevenida nuestra complacencia. Como suele ocurrir con los visitantes inesperados, llegan con frecuencia en momentos inoportunos. Y nos alegramos de dejarlas pasar sin reconocerlas, sin el menor agradecimiento por tan alto favor.”

Joseph Conrad, El espejo del mar




Hola a todos!

Aquí seguimos en el África Austral. Este es el África que nunca imaginamos, el África que no se ve en las películas, el África que no sabíamos que existía tanto por ignorancia como por tener por costumbre generalizar y creer que el continente negro es eso, solo negro. El África que de una manera muy incorrecta podríamos decir que no es África. Es la parte del continente que contrasta cada vez más con lo que hemos dejado atrás en el camino.

El encuentro con Deli ha sido una bocanada de aire fresco en la furgoneta, novedades sobre los amigos, temas de conversación olvidados, unos cuantos paquetes de fuet y jamón serrano que alegran el alma de cualquier buen español y no español. De paso nos ha traído un juego nuevo de calentadores para la furgo, que últimamente se quejaba del frio y por las mañanas no quería arrancar.

Deli ha sido la excusa perfecta para conocer Namibia a fondo. La J5 ha sacado humo y se ha portado como una campeona. Desde que Deli pisó la furgo solo nos hemos quedado una vez atrapados en la arena y solo ha sido necesario empujarla para arrancar un par de veces, nada mal por haber recorrido dentro de este país casi 7000 kms., ¿no?

Empezamos la ruta rumbo a Twyfelfontein por las fantásticas pistas namibias a ver un valle rocoso con más de 2000 pinturas y gravados de arte rupestre San, algunas de más de 6000 años de antigüedad. Dicen que es uno de los sitios más importantes de África y por no despreciar tal honor vamos visitarlas. Viva el turismo!


Seguimos nuestro tour particular a uno de los parques nacionales para la observación de fauna más importantes de África, el P.N. Etosha. Una pista principal de 120 km atraviesa el parque de la que van apareciendo ramales que se dirigen la mayoría a puntos de agua, pequeñas lagunitas infectadas de todo tipo de pájaros, sprinboks, cebras, avestruces, orix, ñus y alguna que otra jirafa.





 Los elefantes no dejan de verse demasiado, aparece un rinoceronte a lo lejos y una leona intentando dormir la siesta bajo la atenta mirada de decenas de turistas, embutidos en sus vehículos y bajo la lluvia continua de los clics de las cámaras de fotos sin respirar.






Nos ha decepcionado un poco no ver más felinos, algún leopardo durmiendo la dulce digestión en la rama de alguna acacia, o la persecución de alguna leona tras una gacela. Que se le va a hacer si es lo que hemos tragado siempre en los documentales de la 2! Deberá ser en otra ocasión. Ya se sabe, cuanto más se tiene, más se quiere.

De Etosha salimos dirección a Caprivi. Una de las zonas rurales más pobladas de Namibia, donde volvemos a encontrar poblados de construcciones en barro y paja y pozos de agua rodeados de gente que espera turno para llenar sus recipientes y volver a sus quehaceres. Es un placer para nosotros reencontrarnos con esta África, ya que en el resto del país las zonas rurales están pobladas por pequeñas granjas aisladas, lodges y algún que otro pequeño pueblo perdido, el resto es puro desierto a veces montañoso y otras veces llanísimo, a veces acompañado de bosque de acacia a veces pura arena fina.

Esperábamos encontrar esta zona más vede y frondosa por lo que habíamos leído en una guía de viajes. Está claro que lo es en comparación con el resto del país. Nos introducimos un día en el Parque Nacional Mahango, mucho más pequeño que el de Etosha, como decimos nosotros más familiar, y en el que flipamos sobretodo por la gran cantidad de hipopótamos que se albergan en el rio.

 De repente encontramos uno bien alejadito del agua, tumbado debajo de un árbol, cosa que no creíamos posible, nosotros y nuestra experiencia en el mundo de la zoología. Por lo que se ve no le ha gustado mucho nuestra presencia y ha abierto la boca de par en par y por un momento hemos pensado que se venia a envestir la furgoneta. Cosas de la imaginación pues lo único que ha hecho es enseñarnos su inmenso trasero y desaparecer tras las hierbas.

Seguimos camino rumbo a las cascadas Victoria, y para ello debemos cruzar a Botsuana. De nuevo una frontera fácil en un recóndito y hermoso lugar de este continente. Una vez cruzada la aduana tenemos que cruzar el Parque Nacional de Chobe porque la carretera nacional lo exige. Después de ver gran cantidad de animales en la misma carretera, sobretodo elefantes, nos quitamos de la cabeza de hacer tour ni excursión al parque pagando. Ya empezamos a tener más que suficiente con lo visto, y más en esta zona que hay una población de elefantes alucinante y aparecen prácticamente en cualquier esquina, a muy pocos metros de las poblaciones. Quien lo hubiera dicho cuando estábamos aun viajando por Mali que íbamos a ver tanta fauna, cuando allí hubiéramos dado lo que fuese por ver uno de cerca y ahora tenemos que derrapar en medio del asfalto para no chocarnos con uno o no atropellar una jirafa que no se ha acordado de mirar a lado y lado antes de cruzar la carretera.

Una vez en Kasane nos ponemos a buscar la manera más práctica de llegar a las Victoria que están al otro lado de la frontera con Zimbabue. La excursión de un día a las cataratas Victoria acaba siendo lo más caro que hemos pagado en lo que llevamos de viaje este año, sin contar los excesos con los que no san robado en las embajadas en el pago de las visas de la mayoría de países de centro África. Pero como bien sabemos hay caprichos en la vida y hay algunos que no podemos dejar escapar. Para evitar todo el papeleo de meter la furgo en Zimbabue para la visita, contratamos algo así como un Taxi que aparte de hacernos le traslado nos agiliza el tema de la visa (y de sus 30 USD por cabeza). Si además luego le dicen a uno que tiene que pagar 30 dólares más por ver unas cascadas uno empieza a sentir ganas de llorar e incluso de arrepentirse. Pero lo dicho, un día es un día.

Pasar la frontera entre Botsuana y Zimbabue sin la furgo, nos hace sentir aliviados, al mismo tiempo que se respira algo así como haberse olvidado algo en casa, en este caso la casa. Pero al ver las largas colas de camiones que esperan su paso por la aduana, rápido desaparece la melancolía del hogar.

Hay unos 100 km de trayecto hasta las cascadas desde Kasane. Lo primero que alegra la vista en el camino es una espléndida manada de elefantes con sus crias cruzando la carretera, y lo mas increíble, aparecen un par de guepardos sentados bajo un árbol y que parecen entretenerse contemplando los coches que pasan, algunos sin ni siquiera fijarse en los felinos, y otros anonadados por el regalazo de poder contemplar este par de gatos tan cerca de la carretera y a plena luz del día.


Aun boquiabiertos por el espectáculo de fauna, después de concertar la hora en que nos vienen a buscar, y de casi llorar al pagar la entrada a las cascadas se abren las puertas de esta magnifica obra maestra de la naturaleza que son las Victoria. Alucinante.


Volvemos a Botsuana donde continuamos nuestro viaje con Cristina y Dome. Son una pareja catalana que han tenido un pequeño problemas de transporte y que deciden venirse con nosotros hasta Maun. La noche que pasamos pasa a la historia porque después de parar a medio camino les dejamos una tienda para que la planten al lado dela furgo. Al rato de irnos a dormir oíamos ruidos y nos habíamos llegado a preguntar si es que Dome roncaba mucho. Pues no sabemos si roncaba pero en realidad eran los rugidos de un león que se ha pasado media noche rondado por fuera. Una vez les dejamos en Maun cruzamos bordeando el desierto del Kalahari. Esperábamos encontrar algo así como un desierto de película y lo único que vemos es un bosque de acacia seco. De nuevo demasiada televisión en nuestras vidas!

Llegamos a Windhoek. La descripción para una ciudad con arquitectura alemana predominando y que no supera ni por asomo el medio millón de personas es algo delicado, por tratarse de una capital africana. Desde luego se sale de los modelos que venían acompañándonos hasta ahora en el viaje y que te hace sentir lejos de este continente. Tiene unos aires europeos con realidad africana, una mezcla de nubes blanca sobre asfalto negro. Iglesias puntiagudas del más estilo centroeuropeo, edificios altos, calles limpias, hospitales, coches lujosos. En realidad se nos hace un poco paranormal tanto semáforo, Stops , todo tan regularizado, creo que nos habíamos desacostumbrando a que todo estuviera tan cuadriculado.

En la ciudad nos quedamos en casa de una alemana que ha vivido mucho tiempo en España y que nos hace de couch surfer. Mil gracias Cristina por tu hospitalidad y tus consejos!

Salimos rumbo a Spitskoppe. Es una zona de montañas que en cierta manera y depende de cómo la mires se parece a Montserrat. Una serie de peñascos de granito que se elevan desde la planicie por encima de los dos mil metros. Un lugar perfecto para escalar un par de vías y disfrutar de unos paseítos alucinantes.


 Decidimos continuar por una pista desértica y alucinante


que lleva a Cape Cross para hacer una vista a los leones marinos. Un emplazamiento declarado patrimonio de la humanidad por lo que supone este santuario para esta especie.

Esta parte pertenece a la famosa Costa de los Esqueletos, nominada así por la cantidad de barcos que han quedado encallados a lo largos de sus mil quilómetros costeros hacia el norte. El inconveniente para los supervivientes de estos naufragios era que si conseguían llegar a tierra firme se encontraban con un caluroso y seco desierto que les hacia prácticamente imposible el sobrevivir.





Siguiendo la ruta de Swapkomund nos adentramos de nuevo hacia el interior para llegar al Desierto de Namib y Soslussvei.



 Un desierto de arena fina y de un color rojizo que desemboca en el mar con unas dunas que según dicen son las más altas del mundo, de hasta 390 mtrs. Después de caminar unos 5 km y subir algunas de las dunas más altas es momento dela diversión,.. bajar. Rodando, corriendo, arrastrándonos de las formas más inverosímiles, competiciones de velocidad,.. no sabemos muy bien que se puede hacer en un desierto, pero lo que si podemos confirmar es que nosotros le hemos encontrado la manera contemplativa de disfrutarlo, pero sobretodo la lúdica.


 Al final de una de las bajadas más increíbles que creo hayamos hecho en nuestras vidas se aterriza en el Dead Vlei. Una pequeña planicie blanca como la sal rodeada de dunas rojizas en la que han quedado inmortalizados decenas de esqueletos de arboles. Es como estar metidos en un cuadro, como haberse colado en un lienzo ajeno. Uno de esos rincones del planeta que difícilmente se van borrar de la memoria.





Como aun tenemos unos días antes de que Deli tome el avión, volvemos a la playa, a Walvys Bay. Momentos para disfrutar observando más leones marinos, flamencos rosados y blancos, algún que otro chacal perdido en las playas, y las hermosas dunas que desembocan en pleno Atlántico. Namibia es verdaderamente una maravilla para observar naturaleza. Un país enorme en el que apenas habita dos millones de personas y donde dominan las bastas extensiones.



Regresamos a Windhoek para que Deli tome su avión. Lagrimillas en los ojos, abrazos y adioses y es el momento de seguir nuestro camino, de nuevo los tres rumbo al sur, tras estas magnificas vacaciones en este agosto namibio. Nos cruzamos media Namibia y nos plantamos cerquita de la frontera sudafricana para hacer una de las caminatas más interesantes del país.


Estamos en el Fish River Canyon. Según dicen es el segundo cañón más grande del mundo después del de Colorado, con 160 km de longitud, y como su nombre indica, por donde supuestamente corren las aguas del rio Fish. En la oficina de turismo de Namibia, la Wild Namibian Resorts te avisan de que el trekin es de unos 90 km, imagino que para asustar y te piden un certificado medico conforme estas en perfecta salud física. En una guía francesa que tenemos dicen que son 85 km, esperemos que con el fin de exagerar. En la guía española que tenemos ni siquiera nombra el pateo. ¿seremos unos vagos los latinos? En definitiva, ya dando por inútil averiguar de cuantos km consta la parte del cañón que queremos caminar, sabemos de seguro que se recorre en mínimo 4 días y máximo 5. Aunque nada más llegar a la puerta del Parque leemos un artículo de unos tipos que lo hicieron en medio día. Desde luego no es nuestra intención hacerlo en un tiempo record pero tampoco en demasiado tiempo porque eso supone exceso de peso en la mochila.


El cañón es espectacular. El primer día se desciende hasta el cauce principal y a partir de ahí se va siguiendo el rio, aunque a estas alturas del año, y ante nuestra sorpresa está prácticamente seco y tan solo vas encontrando números pozas y lagunas estancadas en vez de agua corriente. Rio arriba hay una presa que regula la salida del agua y a estas alturas del año no abunda. Dentro de diez días se deniegan los permisos para hacer el pateo por falta de agua.


El primer día y quizás el más duro llegamos a un pequeño recodo del rio con palmeras, un verdadero oasis donde nacen aguas sulfurosas. Un paraíso en la tierra después de habernos machacado las piernas de sol a sol.

 Los siguientes días se va suavizando progresivamente el terreno añadiendo que cada vez hay menos peso en las mochilas, que al principio parecían verdaderos lastres.



 Después de 4 días llegamos a Ai-Ais, final del paseo. Apenados por dejar atrás la tranquilidad del cañón, los baños diarios en las horas de más calor y el descanso de no ver a nadie durante unos días, más que las bandadas de monos, los cudúes, y las garzas. Lo mejor de Ai-Ais a parte de poder aparcar la furgo todos estos días sin pagar, es que tiene una piscina termal, (ojo al detalle, también gratuita). Que más puede pedir nuestro cuerpo, ojala todas las caminatas acabaran así!

Bien recuperaditos es momento de cruzar la frontera de Sudáfrica. La salida de Namibia se pasa sin inconvenientes y la entrada a Sudáfrica sucede casi como si hubiéramos entrado como el aire que va hacia el sur, apenas unos minutos para los sellos en los pasaportes y una sonrisa de oreja a oreja clavada en la cara de los tres. Casi se podía ver sonreír hasta la furgo. Increíble pero cierto. Estamos en la tierra de Mandela, el país más austral de África y hemos llegado con la J5.

Una vez dentro, dejando ir la emoción correr de la cabeza a la punta de los pies, empezamos a descubrir la costa oeste. Montañas y valles, ríos, campos de flores y naranjos que desprenden aromas que hacen volar. Una costa de bahías y playas que sorprenden con la magia de las ballenas saltando en el horizonte. Quizás sea la razón por la que los Boers, los alemanes y los ingleses nunca hayan acabado yéndose, renunciado a todas estas riquezas. Es comprensible, aunque el fin no justifica los medios y el apartheid fue una autentica barbaridad y sigue siendo algo de que preocuparse.

Finalmente despues de unos cuantos rodeos llegamos a Cabo Aguhlas,  mas al sur no se puede ir. Es el punto mas austral de Africa. Realmente hay una emocion indescriptible cuando uno llega. No te lo crees, no esperabas. Miras atras y ves todo el esfuerzo que ha supuesto el viaje y eres feliz. Una felicidad condicionada por conseguir lo que te propones y que normalmente cuanto mas cuesta,.. en definitiva, mas feliz se siente uno. Y poco no ha costado!!! Un viaje que por supesto ha cambiado nuestras vidas, y la vision tan equivocada que teniamos del Africa. Un viaje en el  que ha entrado aun mas el veneno del vagabundeo.
Como dice Reverte, 'el viajar es tambien una forma de crear, porque retienes cuanto ves y cuanto oyes, en la memoria y en la retina, para intentar mas tarde interpretarlo, como si fueras un artista, un pintor frente a los colores, frente a los rostros y las formas, un mundo abierto a los sonidos, a las voces y a los ritmos, o quizas y al fin, un poeta.'



Tranquilos que esto no es una despedida del fragonafrica, porque hay un tipo de magnetismo que hace que algunos de nosotros nos resistamos a movernos aun del continente africano, como el hierro al iman... enganchaos!!! asi que habra un poquito mas de viaje
Mucho amor para todos, siempre incondicionalmente. Que sepais que no dejamos de pensar en vosotros y que estais mas presentes de lo que os podais imaginar. Mil gracias a todos.
Gracies Jose!!! Gracies Ninho!



"en mi mundo .. en mi camino"